El día del fin del mundo.
CAPİTULO 14° La cara de mi prima cuando se lo conté al día siguiente era para verla. -¿Nada?- Estaba entre incrédula y sorprendida. -Nada. -¿No te miró? -Ni de reojo. Estábamos en la cocina del restaurante, atentas por si entraba alguno de los empleados que se hallaban limpiando en el comedor y preparando los servicios de mesa. Nosotras, supuestamente, estábamos preparando el menú. -Es que te he visto tan relajada esta mañana… -Porque he dormido como un lirón.-Sonreí satisfecha. Nos quedamos en silencio, momento en el que nos concentramos en ella en picar pan para hacer las migas manchegas y yo en cortar carne para el “tojunto”. -...