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EL DESTINO EN LA CARRETERA

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CAPITULO 15                   Era como si de repente hubiera desaparecido todo su cansancio. Al llegar al refugio le prestaron unas botas cuatro números más grandes que las que ella usaba, con las punteras rellenas de algodón para que el pie no se moviera demasiado caminaba como un pato, pero tenía los pies secos y el ánimo renovado. Se sentía empoderada cada vez que notaba sobre si la mirada cálida de Rodrigo, intentaba fingir que no se daba cuenta y se concentraba en preguntar a sus compañeros de ruta todo lo que ignoraba y quería aprender. Cuando pararon a comer se las arregló para sentarse en un peñasco junto a Eloísa y llevar una charla en principio fútil hasta el punto de hacerle ver lo erróneo de su comportamiento con Millán. Como había supuesto con anterioridad, la cuñada de Isa estaba enamorada del menor de los Villanueva desde los tiempos de colegio. No quiso banalizar los sentimientos de la muchacha recordando lo mal que le había ido a ella misma con un amor temprano

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  CAPITULO 14                     -…La verdad es que ver el refugio y los animales ha sido muy emocionante. No entiendo como la aportación que se hace a la fauna autóctona es tan poco reconocida. Además de ser una tarea vocacional… Es muy bonito lo que se hace allí. Creo que ahora hasta me cae mejor Inés … -No es mala, pero es un poco estirada; se cree que lo único que tiene valor es lo que hace ella y siempre nos trata con condescendencia.                 -Siempre va mas tiesa que el palo de un chupa chups. -Acabas de decir que te cae bien… -No. He dicho que “creo que me cae mejor” -Julia se rascó la punta de la nariz con la manga en un intento de aliviar el picor sin usar las manos.-¿Voy bien así?                 Isa asintió y le acercó un cuenco con harina.                 -Ahora échale la harina, pero pásala por el colador.                 -¿Para qué?- Preguntó extrañada la psicóloga.-Eso es absurdo ¿no? Colar la harina…                 -¡Oye, eres tu la que

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  CAPITULO 13   Hacía frío pero el día era precioso, el cielo estaba limpio de nubes y lucía en su más bella tonalidad azul, el sol calentaba de forma tibia y brillaba espléndido aún, si bien ya empezaba a descender. El campo se veía hermoso desde la ventana del salón y quizá fue todo ello lo que animó a Julia a ponerse su parca encima del grueso jersey granate de cuello alto y el pantalón gris de chándal que se compró en el mercadillo y que, pese a tener ya mas ropa entre la que elegir, se había convertido en su mas apreciada adquisición para estar por allí. Se calzó las altas botas de goma de Millán que con los calcetines de gruesa lana no le quedaban tan grandes y salió a dar un paseo. El suelo estaba húmedo aún y la tierra algo pegajosa, pero con las botas llevaba los pies calientes e iba cómoda. Pensó en ir el dirección a la casa de Isabel, pero sin apenas darse cuenta sus pasos la llevaron en la dirección contraria y su mente fue enredándose en si misma. Se preguntó qué i