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BAŞKASININ HATASI

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CAPITULO 13        Yusuf e Hiranur solían ir al pueblo cada quince días y siempre llegaban cargados de regalos para su nieta. Daba lo mismo que fuera ropa o juguetes, la pequeña Meryem era el centro de su ilusión.       - ¡Pero si estás más grande cada vez que te veo!- Como todas las abuelas, Hiranur le hablaba a su nieta con voz infantil y aguda y se volvía loca cuando la pequeña la miraba con sus ojazos azules y esbozaba una sonrisa o un amago de querer contestar.       Entonces los abuelos estallaban de gusto y coincidían los dos en que no había otra niña más espabilada que aquella.       - Miran, hijo,- susurraba la madre con el fin de que nadie más la oyera.- Dirás que tu hermano y tu cuñada no han venido a ver a la niña, pero es que están muy ocupados... No se lo tengas en cuenta. No te enfades con ellos.       El asentía y la tranquilizaba.       - Lo entiendo, mamá. Todo está bien. Ell...

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 CAPITULO 12       Miran no recordaba haber pisado nunca tan a fondo un acelerador. Tuvo mucha suerte porque la autovía estaba en muy buenas condiciones de firme y de tráfico, además no se encontró con ningún agente, así que llegó al hospital de Küçükküyu en mucho menos tiempo del que esperaba.        Cuando recibió la llamada de la Otomana avisándole de que Elif tenía contracciones y la iban a llevar al hospital no pensó en nada más que en llegar junto a ella lo antes posible.       -¿Qué novedades hay?       Burak estaba en la puerta de Urgencias y respiró aliviado cuando le vio.       - Todavía ninguna.- Contestó  mientras le acompañaba con prisa al box donde ella estaba acompañada por la viuda.- Ekrin ha salido varias veces preguntando por usted.       -¿Cómo está?       - Hecha una furia, dice que cómo se le ocurre irse a Estambul cuando su mujer puede dar a luz e...

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  CAPİTULO 11       Con cada día que pasaba Elif se sentía más torpe, gorda y fea. Prefería no mirarse al espejo para no ver la imagen redonda e hinchada que le devolvía el cristal. Ya quedaban pocas semanas; dos, según sus cuentas, tres, en opinión del obstetra. No había gran diferencia, pero ella estaba inquieta, asustada y muy nerviosa, deseando que todo acabara de una vez.       - Tendrás ganas de verle la carita,- le decían las vecinas del pueblo, repitiendo la frase hecha.        Ella sonreía y asentía. Si, tenía ganas de verle la carita porque sería señal de que ya había largado fuera a la inquilina que apenas la dejaba dormir con tanto movimiento, que le provocaba un apetito voraz y luego le causaba ardor de estómago, que apenas le permitía una mínima agilidad para moverse.        ¿Tenía ganas de tenerla en sus brazos y verle la carita? Si... también...       La puerta de la vivienda se abr...

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 CAPITULO 10       No fueron de viaje de novios. A quienes preguntaron les dijeron que ya lo harían en algún momento más adecuado, que tenían mucho tiempo para hacerlo. Lo que no mencionaron fue la necesidad de adaptarse a la vida en común. No era lo mismo pasar un par de horas juntos mientras el desayunaba y comía que estar separados solo mientras trabajaba por la mañana en la consulta y cuando hacía las visitas a domicilio... No era lo mismo moverse por la casa libremente y desnudo cuando se levantaba de la cama que acostumbrarse a ponerse el pantalón del pijama...por lo que pudiera suceder...Pero lo que más le molestaba era levantarse por las mañanas y encontrar el cuarto de baño ocupado. A cambio, eso sí, había café recién hecho en la cocina y se lo tomaba tranquilamente mientras esperaba. Era un tiempo de tranquilidad y meditación que empezaba a gustarle; eso y el olor a lavanda que había en el baño cuando ella salía.       También le gustaba come...

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CAPÍTULO 9       Decidieron que la boda se celebraría a final de mes, por lo que tenían dos semanas por delante para prepararlo todo, aunque celebrarían algo discreto allí, en Kalafat.       La noticia corrió como un reguero pólvora en el pueblo y hubo opiniones para todos los gustos, pero entre los que más se alegraron estaban el alcalde y, como no, la Otomana, que había acogido a Elif contra sus pechos convirtiéndose en una especie de pseudomadre y estaba encantada de que el doctor hiciera al fin lo que tenía que haber hecho mucho antes.       No había demasiadas cosas de Elif que trasladar al que sería su nuevo domicilio así que en realidad los preparativos no estaban resultando ser un inconveniente para la pareja. A mitad de la primera semana la madre se Miran llamo a Elif para invitarla a ir a Estambul con el fin de comprarle un vestido de novia. Ella no quería ir. Temía que en cualquier momento se podía encontrar con Kerem o con su espo...