BAŞKASININ HATASI

EPILOGO. Estaban a finales de mayo y la primavera lucía en toda su belleza en los campos y bosques que rodeaban Kalafat. Miran y Elif se hallaban tumbados sobre una manta en el llano del molino. Ella miraba el cielo, él dormitaba arrullado por el sonido del agua de la fuente cercana y el canto de los grillos. - Qué paz...- Susurró para no romper el silencio. Su marido no contestó, porque no la oyó. Suspiró satisfecha. Habían dejado a Meryem con las abuelas y habían salido a dar un paseo los dos solos. Ella ignoraba que él llevara la manta en la mochila que cargaba, pero no le molestó usarla cuando llegó el momento. Cerró los ojos en un intento de imitar a Miran y echar una siesta aprovechando la coyuntura, pero no podía, todo estaba demasiado bonito y cerrar los ojos era como hacerlo desaparecer. Así paso un rato, pensando, recordando lo que había pasado en su vida desde aquel día en que conoció a...