EL DESTINO EN LA CARRETERA
A MODO DE PRÓLOGO Un Citroën C4 Picasso de color granate estaba detenido al borde de la carretera comarcal 4050. Su conductora se hallaba fuera del vehículo, apoyada en la portezuela, mirando desolada a su alrededor. El silencio tan solo era roto por el canto vespertino de algunas aves y el sonido del viento que siseaba entre los árboles haciendo caer sus hojas. No se veía un alma por allí y pronto anochecería. -¿Cómo he llegado hasta aquí? Se había perdido. Eso era evidente. Ella iba hacia un pueblo de Málaga y se encontraba en algún lugar remoto de Castilla la Mancha; podría haber encontrado la autovía de nuevo si el puñetero Cirilo Latas no hubiera decidido detenerse en aquel punto con un ”hasta aquí hemos llegado”. Había sido demasiado para un coche acostumbrado a moverse en los atascos de Madrid, viajar hasta León y un día después convertirse en el cómplice propicio para la huida de ella. ...